05 febrero, 2008
28 enero, 2008
03 diciembre, 2007
Chocheo neuronal
" It is a truth universally ackowledged, that a single man in possession of a good fortune, must be in want of a wife..." y el que ya está casado, por todos es sabido que se vuelve con los años gilipollas perdido.
Ya es oficial, con el paso del tiempo, a medida que la diversión para con la pareja disminuye, a los hombres se les desconectan algunas neuronas y empiezan a chochear -ellos y las neuronas- lo que les conlleva a padecer delirios de grandeza. Y la experiencia me lo dice, con ella empecé a construir esta teoria. AlgunOs es posible que encuetren en ella palabras demasiado duras hacia su sexo, otrAs quizás me den la razón. Lo que piensen, en fin, me la trae al fresco, este escrito pretende ser un desahogo ante todo, y en ningún momento busco congratularme con nadie.
Hoy he recibido una llamada de lo más absurda. Hombre, 63 años, casado, con tres hijos a los cuales conozco y una esposa estupenda. Hacía ya meses que el tipo venía lanzándome indirectas, pero una nunca termina de creerse que alguien como él y teniendo el tipo de relación que tenemos (camarero-clienta), se le ocurra llamarme para decirme que me está tirando los tejos.
El tema ha ido así:
- ¿Hola? -digo yo, mientras mi alumno empieza a preparar las libretas.
- Ho... ho... holaaaaa
- Ah! Hola... ¿Qué pasa? ¿Olvidé pagar el café con leche?
- No, no es eso... -el tipo estaba algo cortado.
- ... -mi alumno se aguanta la risa mientras me ve hacer aspavientos por la habitación.
- Es que... bien... te has ido tan rápido que no me has dado tiempo...
- ¿Para...?
- Quería decirte que como buen viejo verde que soy, te tiro los tejos, aunque no me los devuelvas...
- ...
- ¿Oye? ¡Te oigo mal!
- Y sí, estoy en una clase... Verás, tengo trabajo...
-Bien, hablamos en otro momento.
-Ok, hasta otra...
- Sí... hast...
Colgué.
Y ahora viene la reflexión algo cargada de indignación. Es la segunda vez que me ocurre algo así, y lo bueno es que el tipo en cuestión sabe lo mal que me sentó la primera, así que ¿para qué leches insiste? Porque el chocheo neuronal empezó a hacer estragos. ¿Qué necesidad hay de flirtear con una chica que bien podría ser su hija menor? ¿Qué necesidad tiene de ponerse en ridículo de esta manera sabiendo que no sacará nada de mí, excepto el euro del café con leche? ¡Qué falta de respeto hacia su mujer! El tipo espera a que ella se largue del local para llamarme y decir sandeces, para caer en el ridículo más estrepitoso y para joderme las terdes venideras.
¡Hombres del mundo, envejeced con dignidad! La gente ve lo que simplemente quiere ver, sin darse cuenta que la realidad va mucho más allá que lo que simplemente perciben. Se mueven muchas cosas a nuestro alrededor, hay tantas conexiones, tantas razones... No hay que ser tan unidireccionales...
Con esa llamada lo único que ha conseguido es ridiculizarse, hacerme más patente su chocheo neuronal. Tengo a otro tipo que si bien padece el mismo deterioro cognitivo, al menos no se anda con tantos rodeos como ha hecho este hasta esta tarde. El otro, si quiere follar lo dice y santas pascuas.
- Flaca, decime, ¿para cuando?
Y una sabe a qué atenerse, y hasta es posible consultar la agenda y reservarse unas horas para un argentino delirante, mujeriego y cómo no, algo hablador.
Así que eso es todo, me quedé más tranquila, a pesar que quizás no tenga sentido nada de lo que he dicho, y que no habré llegado a ningún tipo de conclusión científica que demuestre ese chocheo que da la vejez y el matrimonio. ¿Moraleja? Tómate el café con leche en casa...
Aurevoir!
19 noviembre, 2007
Mr. Orgullo

¿Quién el orgullo y quién el prejuicio? A falta de dolores sentimentales propios, nos apropiamos de los ajenos...
Alguien, hará cosa de un mes (o más, desde entonces ya no llevo la cuenta de esos días) alguien me dijo que viviera con intensidad este periodo. ¿Qué periodo? ¡Toda la vida es un nuevo periodo, no me jodan! Así que siguiendo mi principal premisa, decidí hacer oídos sordos al sabio consejo que se me daba. ¡Aquí, la única que atiende a razones es una misma para consigo misma! Y sí, hoy estoy algo dictadora, algo rabiosa... Algo enana coñona, pero todos tenemos nuestro derecho a la rabieta, ¿ah?
Saqué a relucir al sr. Darcy que llevamos todos dentro, y me encaré al mundo con algo de sobervia y orgullo (otros lo llamaran descaro o sinrazón, pero hoy todo eso me da igual, no hagan caso de las malas lenguas).
Hará cosa de una semana me llamó mi antigua profesora de ballet (mujer atractiva, algo pesada y buena, aunque loca donde las haya). Llamaba en buen momento, mi tercera lectura sobre las aventuras y desventuras de la señorita Bennet y el señor Darcy estaba empezando a hacer mella en mí, y algo así como un antiguo estpíritu rebelde perdido estaba empezando a asomar la cabeza. La madame en cuestión me hacía saber que se estaban buscando mujeres de mi talla para representar una obra de ballet en el Petit Liceu. Después de preguntarme la talla (1,50m) y el peso (no más de cuarenta y casi hacia la baja), me dijo que hiciera el favor de ponerme en contacto con la persona encargada del evento.
Bien, si no fuera porque ese espíritu orgulloso, rebelde y algo aventurero empezaba a resurgir de nuevo en mí, seguramente la cosa habría terminado con un "esta mujer lo flipa. Que haga otra el casting, yo ya soy vieja". Pero no, con el empuje que da la inconciencia y el verse (o saberse) algo perdida, me lancé a la aventura. El sábado tomé mi primera clase de ballet en años, aventura que me deparó un gran dolor de músculos. Hoy, dos días después de enfundarme de nuevo el maillot estoy tan hecha polvo que esta mañana amanecí con décimas de fiebre. Pero tal y como bien dice mi queridísimo amigo D***, ahora soy como Rocky, y hay que demostrarle al mundo con quién está tratando.
El hecho en sí, y más aún, para aquellos artistas que estén acostumbrados a pasar pruebas, no tiene mucha importancia, pero para esta vieja gloria de la danza sí. Estoy nerviosa, tengo miedo, llevo días sin pegar ojo y mi nivel de adrenalina está algo a la alza. Estoy cagada. Mañana me lanzaré a la piscina, que sea lo que sea, pero esta vida ya se me hizo algo aburrida... Tengo miedo de no dar la talla, de que mi cuerpo algo oxidado me juegue una mala pasada, de quedarme en blanco, de no ser capaz de demostrar que si bien ahora me cuesta un poco, en otra época fui capaz de ser casi la mejor. Tengo miedo que no se crean que si me lo propongo puedo salir a bailar y dar lo mejor de mí...
El miedo es tal que no puedo más que ir hacia delante, porque llega un momento en que una debe empezar a abandonar actitudes de retaguardia, porque ya me cansé de ayudar a vivir a los demás y no hacer nada por mí. A joderse los que anden perdidos, los que juegan con mi persona sólo porque no saben distraerse consigo mismos...
Coherencia, gente de mundo, coherencia es lo que falta. ¡Eso, un poco de orgullo y algo de empuje!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
