22 septiembre, 2007

EsTiU

Estiu d'exàmens, a les portes i al final. Però hi ha recompensa.

Estiu de cafès servits per altres i per mi. De paelles, menú per a sis i uns ulls marrons que contemplo rera la barra estant.

Estiu de cerveses, terrassa i riures. Hi ha també dies ennuvolats de platja, daikiris amb els peus nus al balcó i passeig per Girona.

Nits amb tant d'alcohol que una es creu capaç -un cop més- de ser qui mai podrà arribar a ser. Per això, nits d'estiu com un miratge. La culpa i la mentida, l'auto-desengany (això existeix?) i la provocació. Però al final tot ha de sortir...

Estiu de carícies, copes, vestit i tacons, raviolis i sexe. Ploro i s'acaba (que no pas a l'inrevés).

Estiu més de lluna que no pas de sol. Cares noves. S'acaba la terrassa i comencen els viatges nocturns en cotxe. Eixample, Barceloneta, Gràcia, Berga, Mataró... Sumem quilòmetres i riures. Canto per matar el temps o la nostalgia, ara ja no recordo...

Nits d'estiu perdudes (o trobades) mapa en mà. De llàgrimes i abraçades. Un bon company de viatge és difícil trobar; però va amb mi.

Estiu imprevist, irònic, sorpressiu -que no sorprenent...

En fi, un estiu més per anyorar aquell altre que va ser. Un de més buscant quelcom color mel, una marca de foc en la pell, un somni daurat, blanc i verd. Un any més comptant a partir de...

Encara no he deixat de fumar

18 septiembre, 2007

nOTiCiA

Ayer, cenando en un bar del Hospitalet, entre risas tontas y bocadillos de atún, leí entre manchurrón de aceite y manchurrón de chorizo, que:
es un delito penado incluso con la cárcel acceder al correo electrónico ajeno. Está claro que bonito de hacer no es, pero no sabía que se podía denunciar. No tenia ni idea... La reflexión quizás vendrá otro día, ultimamente tengo sentimientos algo encontrados entre mi pasado y yo... Digo, la notícia hizo saltar un resorte escondido en mí, y ahora algo se puso en marcha y no sé bien qué es ni hacia qué caminos me va a llevar...
Por lo pronto dejo aquí a Jorge, que también tiene algo que decir sobre el tema...

Aquel mensaje que no debió haber leído,
aquel botón que no debió haber pulsado
aquel consejo torpemente desoído
aquel espacio, era un espacio privado.

Pero no tuvo ni tendrá la sangre fría,
ni la mente clara y calculadora,
y aún creyendo saber en lo que se metía
abrió una tarde aquella caja de Pandora.

Y la obsesión
- desencripta lo críptico
- viola lo mágico
- vence a la máquina;
y tarde o temprano
nada es secreto
en los vericuetos
de la informática.

Leyó a mordiscos en un lapso clandestino
tragando aquel dolor que se le atragantaba
sintiendo claramente el riesgo, el destino
de la pendiente aquella en la que se deslizaba.

Y en tres semanas que parecieron años
perdió las ganas de dormir y cinco quilos,
y en flashbacks de celos aún siguen llegando
las frases que nunca debió haber leído.

Y en esa espiral
la lógica duerme,
lo atábico al fin
sale del reposo;
y no hay contraseña,
prudencia, ni pin,
que aguante el embate
de un cracker celoso.

"La infidelidad en la era informática".
J. Drexler. 12 segundos de oscuridad.

11 septiembre, 2007

Diada



Boncompte, quan estigui de millor humor seguiré amb el blog... Per ara em mantinc en el silenci...










Petons! I per a tot@s els que inicieu el curs: molta sort i força!!!!!!

05 junio, 2007

HOMENAJE


Y sí, ya sé que entramos en época de exámenes, en la cual todo buen estudiante que se precie debe estar concentrado en su estudio... Pero no podía dejar pasar un día más sin rendirles un humilde pero sentido homenaje a aquellas mujeres que durante cuatro lindos años han sido mis alumnas.



La decisión la tomé hará cosa de dos meses, cuando me percaté de lo mucho que me costaba ir al Casal y dar la clase. Cuando se siente algo así una no puede más que abandonar, porque se corre el riesgo de transmitir la apatía y el desánimo. Y eso es lo último que deben sentir estas lindísimas mujeres. Lindas y valientes.


Valientes porque a su edad decidieron empezar a Aprender. Decidieron dar el paso de abrir la puerta, sentarse en la mesa y despacio, muy despacio, deletrear, escribir, pensar, decir, compartir...

Si bien es cierto que tuvimos que acomodarnos las unas a las otras con alguna que otra dificultad, por otra parte no hay nada más bonito que ese acomodo, ese sentir que la otra persona puede enseñarte lo que en ningún otro lugar vas a aprender... Y ellas me enseñaron a tener siempre un motivo para la risa... y para el llanto más sentido.


Todas nosotras éramos maestras y alumnas. Cómo llegar a ese punto no se enseña en ninguna facultad, ni en teoría pedagógica alguna. Establecimos un lindo diálogo, y eso es algo que me ha ayudado tanto en mi otra vida profesional como en la personal.


No todas las que empezaron se quedaron. Algunas decidieron no regresar, por desacuerdos en la metodología... Esas me dieron más de un disgusto, pero me quedó el apoyo de todas las demás; su cariño y comprensión. Y ahí quedan, en la memoria de las que estamos: Rosalía y Maite...
Trabajar con gente mayor tiene sus pros y sus contras, y una de las peores cosas es que cuando te despides al terminar la clase temes no volver a verlas. Temes entrar el lunes siguiente, preguntar por aquel asiento vacío y que la respuesta sea una fecha negra, un silencio espeso, un suspiro interminable, el tic-tac de un reloj...
Pero hay que seguir, ¡y de qué modo! Sé que han aprendido mucho conmigo, pero creo que yo les debo aún más...

A todas ellas...
A Lola, por su risa y por ser la memoria viviente de un barrio y una gente que ya desapareció. Por enseñarme a querer estas calles.
A Dora, por mostrarme siempre el lado práctico. Por querer aprender inglés sólo para asegurarse que un guiri no se ríe de ella en el metro. Por darme la barrila con las matemáticas y las "cuentas de contar".
A Josefa y Maria Dolores (mi "O" preferida), por la paciencia, pero sobretodo, por el empuje y la ilusión.
A Ángela... por demostrar que el amor no tiene ni edad ni comparación con ninguna otra cosa en este mundo. Por sus ojos azules y su voz cálida...

Y en especial a Carmen, mi Amiga. Por sus tes, sus tartas, por compartir secretos, anhelos, sueños... Por entenderme y por defenderme en los momentos más duros. Por ser mi aliada más querida, por su risa, por su calidez, sus besos, sus abrazos... Porque creo que las palabras no bastan para agradecerle todo lo que ha hecho por mí...

Y a Rosalía, una vez más... Mi querida, sentida Rosalía...